
"El recuerdo de los meses benditos en que se juntaba con Ichimei en aquel motel, donde no podían apagar la luz por las cucarachas noctámbulas que salían de los rincones, sostuvieron a Alma en los años venideros, cuando intentó arrancarse el amor y el deseo con rigor extremo y reemplazarlos por la penitencia de la fidelidad. Con Ichimei descubrió las múltiples sutilezas del amor y del placer, desde la pasión desenfrenada y urgente, hasta estos momentos sagrados en que la emoción los elevaba y se quedaban inmóviles, tendidos frente a frente en la cama, mirándose a los ojos largamente, agradecidos de su suerte, humildes por haber tocado lo más hondo se sus almas, purificados por haberse desprendido de todo artificio y yacer juntos totalmente vulnerables, en tal éxtasis que ya no podían distinguir entre el gozo y la tristeza, entre la exaltación de la vida y la tentación dulce de morir allí mismo para no separarse más."
Isabel Allende
Us he posat un fragment que trobo molt bonic, de l'amant japonès. Però allò que m'ha agradat més del llibre ha estat la profunda bondat dels principals protagonistes. És una novel·la de persones bones que s'ajuden a superar històries tristíssimes. Hi trobava com un confort interior en llegir-lo, potser és que ens fa tanta falta el contacte amb persones bones, envoltats com estem de males peces... És una història que mentre avança et va enganxant cada cop més i l'última part és d'una gran bellesa. D'aquells llibres que sap greu que s'acabin, però que inevitablement he llegit ràpidament, en les dues tardes, del cap de setmana.